Si tu vecino de al lado te acosa por teléfono y se toca pensando en ti; si tu marido, un respetable psicólogo, descubre que le gustan los niños más de lo que creía; si te enamoras de tu alumno ruso en la clase de perfeccionamiento de idiomas; si tus padres están en la cuerda floja de su matrimonio, te crees un fracasado, ha muerto tu Tamagotchi y además tu vecina obesa asesinó al portero del edificio, “Happiness” es tu película. Y si aún asi ninguna de estas cosas te ha sucedido, “Happiness” es igual de recomendable.
Happiness (1998, Todd Solondz), es una película independiente y políticamente incorrecta que cuenta, en formato de pequeñas historias personales que se entrelazan, la vida de tres hermanas que viven en Nueva Jersey, y cómo sus particulares existencias cambian a raíz de unos personajes secundarios atípicos y perfectamente retratados; aquí no hay tiempo para presentar una vida feliz y falsa, o unos personajes agraciados y amables; de hecho, puede que muchos vean en “Happiness” un corredor de mujeres y hombres que se corresponden más con la fea realidad de los tiempos que con edulcoradas comedias de situación con Cameron Díaz y Ben Affleck; desde un orondo Philip Seymour Hoffman con un convincente papel de onanista compulsivo en un trabajo a lo Dilbert, hasta una divertidísima y patética Jane Adams, en el papel de la dulce y comprometida Joy Jordan.
Es una película para reír y al mismo tiempo alucinar, sentir pena y algo de incomodidad, en varias de sus partes, donde lo tragicómico se vuelve sórdido y viceversa; los diálogos, increíbles, y la idiosincrasia de cada uno de los personajes, tallada a la perfección y estudiada para crear todo un abanico de pensamientos y reacciones variopintas, que chocan entre sí como en una obra de teatro bien construída.
Una película real, incluso descarnada a veces, con un final que de tan incorrecto, inmoral, dirían algunos, te fascina, una cinta en la que todos guardan un secreto del que tarde o temprano se sincerarán de la forma menos esperada. Muy recomendable. Por cierto, consiguió el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes (1998).
[Vía | La Espiral Roja]
Tiene buena pinta,a ver si la localizo por algun lado y la veo pero,no porque”…si tus padres están en la cuerda floja de su matrimonio, te crees un fracasado, ha muerto tu Tamagotchi y además tu vecina obesa asesinó al portero del edificio..”NOOOO!!Mi Tamagotchi sigue vivooooo!jeje
¿Pero aún existen los tamagotchis?
¿No eran cosa de hace 8-9 años?
La película, muy recomendable, más que nada por esa sonrisa incómoda que se te va a quedar después de verla… garantizado!
jjejeee,pues para que veas!!El mio sigue vivo!!!MM..sonrisa incomoda??ahora más ganas de verla!