Memorias de una Geisha

Por Lucinda 12/06/2006 Ir a los comentarios (2)


Memorias de una Geisha“Memorias de una geisha” (Memoirs of a Geisha, 2005, Rob Marshall) sería una gran película de no ser por un detalle: su final. Y es que un final puede catapultar una película al estrellato o convertirla en una decepción. A mi gusto, esta película ha conseguido estar donde está por otros detalles salvables y muy sugerentes, como puede ser una ambientación soberbia -aunque a veces, tópica- una fotografía delicada e inteligente, y las actuaciones de Ziyi Zhang o Ken Watanabe, ambos estrellas del panorama oriental en Hollywood.

Esta sentimental adaptación del best-seller de Arthur Golden se dedica más y mejor al protocolo que supone la conversión en geisha y los preparativos para la danza, el maquillaje, y sobre todo, la rivalidad, a veces encarnizada, entre geishas de una misma casa, que a la insulsa y previsible historia de amor que la secunda.

Ziyi Zhang, a pesar de haber nacido en Beijing, interpreta con delicadeza y elegancia a Sayuri, una de las geishas más célebres de la época, la favorita por sus raros iris color azul. Sayuri relata en primera persona las dificultades por las que tuvo que pasar desde que fue vendida por su familia de campesinos hasta convertirse en una de estas codiciadas y refinadas artistas de compañía, versadas en la danza, la conversación o la música, y completamente reprimidas para poder amar.

Dejando de lado la gran interpretación de Ziyi Zhang, la dirección de Rob Marshall (cuya película “Chicago” en el 2003 recaudó 6 Óscars de la Academia, entre ellos el de Mejor Película) la ambientación, brillante vestuario y música, queda un argumento espléndido, lleno de momentos tensos y otros más alegres, apacibles, pero por desgracia, efímeros y eclipsados por un final patoso y metido con calzador, amén de presivible. ¿Qué best-seller o película de Hollywood de este tipo acaba en tragedia o con una moraleja profunda? Ninguno, o muy pocos, en tal caso. Y ése es el principal problema de “Memorias de una Geisha”; toda la tristeza y el posible aprendizaje de la dura vida de Sayuri se ve recompensado con un amor inverosímil del que tenemos noticia en apenas cinco minutos, tras ¡dos horas! de metraje anterior lleno de peleas, discordias, protocolos, malentendidos, danzas, miserias y miedos.

A pesar del presunto mimo que se dio a cada escena y a la caracterización de los personajes, tanto el best-seller como la película recibieron críticas de algunos círculos culturales y cinematográficos, acusando al hecho de que no se fuera fiel con ciertos preceptos japoneses o con la legendaria tradición de las geishas; el hecho de que todos los actores hablaran en un perfecto inglés -con acento forzado a veces- provocó que así mismo se tildara al filme de “occidentalizado”. Lo cierto es que si comparamos este tipo de visión con, por ejemplo, las películas de Kitano o Kurosawa, podemos sorprendernos por las diferencias que los separan de dos mundos que quieren plasmar por igual. Así mismo, se aportaron otras duras críticas, como que era “la representación de un Japón temático en Disneyland –las flores no paran de caer de los almendros, todos parecen saber dónde está su lugar-” (Chris Barsanti, filmcritic.com) o “una imagen idealizada occidental de un mundo oriental que pocos creen conocer”.

Aún así, y perdonándole estos típicos errores “hollywoodienses”, es una cinta que se deja ver, y que compensa su longitud de metraje (145 minutos) con una banda sonora significativa y acorde al argumento (obra del compositor John Williams), y un deje de gran musical, plagado de coloristas actuaciones e interesantes datos acerca del misterioso mundo referente a estas mujeres de compañía, sean estos ya ficción o adaptación de la realidad.

“Memorias de una Geisha” ganó en el 2006 tres premios Óscar: Mejor dirección Artística, Fotografía y Vestuario.

[Vía | La espiral Roja]

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Comentarios

  1. Muy bonita película, de verdad, de una gran belleza, y por supuesto muy disfrutable, que como están los “tiempos”, ya es mucho.
    “No somos prostitutas ni esposas. Geisha significa ARTISTA”.

    Enviado por pablo | 19/06/2006, 9:38 am
  2. En verdad me ha parecido una buena pelicula, pero sin lugar a dudas nada comparable al libro, aunque esto se comprende, es simposible que cada pequeño detalle quede plasmado en el filme.
    Siempre es un placer poder leer un libro y posteriormente ver una version cinematografica.

    Enviado por Rick | 12/07/2006, 10:41 pm

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