Aviso: el gafapasterío haría bien en alejarse lo más posible de esta película. No hay largos planos de una margarita azotada por la lluvia, no hay grandes monólogos interiores, no salen primeros planos de la mirada perdida de Sean Penn… Nada de eso. 300 es un espectáculo único, y como tal debe ser tomado. Como ya pasase con otra adaptación anterior de la obra de Frank Miller, la desigual Sin City, su mayor baza, y su mayor defecto, radica en su aspecto visual.
Si usted es algún tipo de aborigen de la selva amazónica, quizás no sepa de qué va 300. Pues bien, 300 es el paso a cine de la obra del mismo título de Frank Miller, guionista y dibujante, que coloreó con buen gusto su esposa Lynn Varley. En ella se cuenta la (ahora) archifamosa batalla de griegos contra persas en el Paso de las Termópilas, un angosto desfiladero en el que el rey espartano Leónidas (Gerard Butler), con su guardia personal de 300 hombres, plantó cara a un ejército descomunal de persas (variable según las fuentes, entre 200 000 y los casi seis millones que afirma Herodoto) al mando del rey Jerjes (Rodrigo Santoro), hijo de Darío I, al que ya le habían pasado la mano por la cara diez años antes en la batalla de Maratón.
Argumentalmente, no hay grandes alardes, porque al igual que la obra de Miller, el director Zack Snyder (responsable de Amanecer de los muertos) apuesta por el impacto visual, más que por el desarrollo de los personajes, que son poco más que arquetipos, eso sí, verdaderamente apolíneos. Como novedad respecto al cómic, se inserta una segunda trama protagonizada por la esposa de Leónidas, la reina Gorgo (Lena Headey), que no aporta demasiado, y rompe el ritmo de la peli, ya de por sí bastante irregular.
En lo que no defraudará 300 es en su aspecto técnico: las imágenes están planificadas hasta el último detalle, y sobre todo destaca el largo plano dedicado a Leónidas en el que avanza matando enemigos, jugando con la velocidad y los zooms de la cámara. Sencillamente espectacular, así como su apartado sonoro, aunque la voz de Jerjes, agravada digitalmente rechina bastante en el conjunto. Como también rechina el maquillaje del deforme Ephialtes, que recuerda más a las producciones de la Troma que a una superproducción de Hollywood.
Los actores cumplen de sobra en lo que se espera de ellos: en general, son cuerpos Danone, trabajados muchas horas en gimnasio y capaces de realizar las proezas físicas que se les exigen.
Así que, en definitiva, lo que ofrece 300 es un entretenimiento con un envoltorio muy espectacular, en el que prima el continente frente al contenido. De todas formas, es una experiencia agradable para pasar un buen rato frente a la pantalla, mientras se sepa a lo que se va al cine. Pero repetimos por si acaso: gafapastas abstenerse.
Valoración: buena.
Más información sobre la Batalla.
Ephialtes versus El Vengador Tóxico, un descubrimiento señor Loberto…
Aquí os dejo mi aportación desde OjO de buey. Saludos a todos:
http://elhilodepenelope.blogspot.com/2007/03/300.html
Pues si rechina el maquillaje del amigo Ephialtes, no te digo nada el de los piercings de Jerjes… se le ve el pegote de maquillaje a leguas.
Pues estoy bastante de acuerdo con el comentario. Espectacular y muy entretenida, que es mucho decir últimamente.
Por otra parte, la subtrama de la Reina Gorgo tampoco corta tanto el ritmo, ya que no creo que contando todas las escenas dure mas de 20 minutos, aunque ,la verdad, aporta bien poco (su discurso final es realmente soso)
Y por último, y sin querer parecer demasiado friki, las voces de la versión original son muchisimo mejores.
Totalmente de acuerdo con lo comentado.Yo sabia lo que iba a ver al cine y..no me decepcionó en absoluto!!;aunque la voz de Gerjes…y sus frasecitas ..dejan mucho que desear;la traduccion no era del todo correcta viendo la version original.
[...] 300 en el cine [...]
No sé cómo será la traducción, pero yo la ví en versión original y la voz de Jerjes era algo espectacular. Es una pena que la hayan estropeado.
[...] traición! ¡Oh, afrenta! ¡Qué grave ofensa para los recios espartanos de 300 haber sido vencidos por cuatro seres, que lo mismo se enfrentan a hordas de ninjas, que protestan [...]
¡¡Ay! Señor, Señor. Que este no es mi león, que me lo han “cambiao”. Saludos.
Felicidades, es una de las mejores críticas que he leído en mucho tiempo. Se nota que tienes buen gusto.