Sin habernos dado casi tiempo para reponernos de su anterior película, aquí llega de nuevo Nicolas Cage para volver a asombrarnos de que el sobrino de Francis Ford Coppola siga protagonizando producciones de cierta enjundia en lugar de estar durmiendo el sueño de los justos, como, digamos, Christopher Lambert.
Cris Jonhson (Nicolas Cage) tiene un poder sorprendente: es capaz de ver el futuro cercano (unos dos minutos), siempre que la cosa le ataña a él. Usando esa capacidad, sobrevive en Las Vegas como mago bajo el nombre de Frank Cadillac. Su don llama la atención del FBI, en concreto, de la agente Callie Ferris (Julianne Moore), que piensa que Cris es la única oportunidad que tienen de detener el ataque nuclear que unos peligrosos terroristas planean.
La interesante premisa, basada en un relato de Philip K. Dick, dura aproximadamente lo mismo que la visión de Cris: unos dos minutos, que es el tiempo que tardan en presentarnos los poderes premonitorios del protagonista. Y, la verdad, podrían haberse tomado algo más de tiempo en hacerlo, porque aún ahora, intento entender cómo funcionan y sigo sin saberlo, lo que me hace pensar que la cosa no estaba demasiado bien explicada.
A lo largo de los 96 minutos, toda la trama consiste en unos personajes siguiendo a otros: Ferris sigue a Cris, los terroristas siguen a Ferris para dar con Cris y Cris sigue a Liz (Jessica Biel), lo cual, a título personal, me parece que es lo más entendible del asunto. Si el desarrollo es malo, los diálogos son a cada cual peor. Por ejemplo, en una de las escenas que (imagino) deberían de servir para explicar la atracción entre Cris y Liz, el artista antes conocido como Frank Cadillac suelta un ”Me gusta la lluvia”, a lo que Liz, extasiada, responde: “A mí también”. No me digan que no se les ponen los pelos como escarpias.
Una de las cosas que no me resisto a pasar por alto es el tema de los efectos visuales. Es inadmisible encontrar en una producción de 70 millones de dolares unos CG tan horripilantes como tiene Next. No sólo la representación de las visiones futuristas es de lo más cutre que se pueda imaginar, sino que hay secuencias, como la de la huída por el despeñadero, en las que no hubiera desentonado Benny Hill corriendo a cámara rápida.
En lo que seguro no se han gastado el dinero es en la peluca del bueno de Nick. Lo del Motorista fue tremendo, pero lo que le han hecho esta vez en la cabeza tiene que vulnerar a la fuerza los derechos humanos (y cuando sale con una camisa con chorreras, es directamente para frotarse los ojos). Me imagino que estará pensado a propósito para que nadie se fije en su interpretación, pero ni con esas. Es más, pensándolo bien, es posible que el presupuesto se haya ido en fabricar un Cage mecánico a partir de una estatua de cera, y nadie se haya dado cuenta de la diferencia con el real. Julianne Moore está en la peli para que podamos odiar a alguien, ya que los malos, a pesar de ser algún tipo de confederación mundial en la que hay franceses, alemanes, serbios y vaya usted a saber qué más, son meros convidados de piedra. Por su parte, Jessica Biel sale, y cualquier apunte más sobre ella sobra.
En fin, otro suplicio dirigido por Lee Tamahori, que ya perpetrase cosas como xXx 2. Los que no tengan el poder de Cris, no saben la que les espera.
Valoración: mala.
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