Puesto que Los cuatro fantásticos recaudó alrededor de 300 millones de dólares, era inevitable que se hiciese una secuela, que nos llega bajo el título de Los cuatro fantásticos y Silver Surfer, el Estela Plateada de toda la vida. Como esta lleva ya cerca de los 250 millones, es de imaginar que habrá tercera parte, mal que me pese.
Los cuatro fantásticos, compuestos por Reed Richards/Mr. Fantástico (Ioan Gruffudd), su prometida Susan Storm/Mujer Invisible (Jessica Alba), el hermano de ésta, Johnny Storm/Antorcha Humana (Chris Evans) y el mejor amigo de Reed, Ben Grimm/La Cosa (Michael Chiklis), tienen que salvar el mundo, esta vez literalmente, ante la aparición de Silver Surfer (Doug Jones), un extraño alienígena que parece llevar la destrucción de todo planeta por el que pasa.
Digo yo que la clasificación para todos los públicos es lo que ha convertido la película en un ni fu ni fa continuo, porque elementos dramáticos no le faltan. Al menos, la destrucción completa de la Tierra a manos de un ser prácticamente todopoderoso me parece lo bastante dramático como para haberle sacado algo más de partido.
Y sin embargo, la mayor preocupación de Sue parecen ser los paparazzi de turno (aunque con la peluca que lleva y los modelitos que luce, tampoco sea de extrañar). Y no digamos del Doctor Muerte (Julian McMahon), que aún con la Tierra condenada sigue buscando cómo volverse superpoderoso. Lo que tiene la megalomanía. Pero en general, todos los personajes están bastante poco cuidados: por ejemplo, la forma de exponer que Reed es un genio consiste en mostrárnoslo explicándoles a tres chicas despampanantes en qué consistió el Big Bang. Cierto que una peli de estas características no requiere de disección psicológica de personajes, que de eso hemos tenido bastante en estos últimos tiempos, pero debería haber un término medio para que los superhéroes no parezcan meros monigotes.
Con estas perspectivas, es entendible que las interpretaciones no sean buenas, pero al menos uno esperaría un poco de profesionalidad del elenco. No es por hacer sangre con Jessica Alba, pero la cara que pone cuando usa sus poderes es la misma que pondría alguien que finge tener un sable láser y hace el ruido con la boca. Sería bueno que alguien le dijese para la próxima que para eso está el departamento de FX. El único medianamente creíble es Chris Evans, aunque sólo sea porque es tan insufrible como se le supone a Johnny Storm.
Los efectos visuales son, como no podía ser menos, de buen nivel, sobre todo en lo que respecta a las peleas y persecuciones. Eso sí, tampoco se libra de puntos negros, y los ejercicios de estiramiento de Mr. Fantástico quedan un tanto artificiales, así como las prótesis de La Cosa, que dan impresión de ser piezas de Lego gigantes de color naranja. Quizás lo más destacable sea el habitual cameo de Stan Lee, que esta vez tiene una cierta gracia.
Al menos queda el consuelo de que es cortita, y no da demasiado tiempo a aburrirse, aunque posiblemente ni Galactus se la pueda tragar sin indigestársele.
Valoración: mala.
yo la vi, y francamente me decepciono. en primer lugar el cameo de stan lee fue comico, aunque en la primera parte interpreto a otro personaje. lo otro es galactus, quien no aparecio dignamente, esa era la mayor razon por la que vi la pelicula.
(y por favor, posteen en mi blog!!)