Olé! Con esa frase defendía Ángeles González-Sinde la precariedad del cine español. Eso si que son maneras de convencer al personal… y es que la presidenta de la Academia de Cine, en una declaración hecha durante su intervención en el encuentro de Nueva Economía Forum celebrado ayer en Madrid, relacionaba de manera causal el hecho de la existencia y necesidad de la banda ancha con el bajo consumo a nivel nacional de cine español. Como bien comentaba posteriormente un ínternauta, “necesitamos los gigas que tenemos y más, ya que Internet supone la mayor y más poderosa fuente de información del mundo a tiempo real” y que no se de por aludida, que lo que circula por ahí no es un gigantesco porcentaje de cine español… a los canales televisivos se les recordó cuan rentable era el cine nacional, vamos, que a comprar cine español que es más barato (y en segunda instancia, ¿de mayor calidad?). Salió también a colación el sobre tocado tema de “fuga de talentos” hacia otros países, en concreto EE. UU., que controla la industria del cine entendido como negocio o como mercado de entretenimiento, mientras que en España siempre se optó por un tipo de cine de tendencias más europeas, vamos, que no genera un duro…Talento? Si, y mucho, Amenábar y Almodóvar son buenos ejemplos de ello así como una gran cantera de directores noveles que se ven forzados a emigrar por que el cine español en definitiva no avanza…la culpa por supuesto no es de la Academia de Cine…es mucho más bonito y más fácil echarle la culpa al espectador, y no me refiero al espectador pasivo aceptante de cualquier bazofia americana, me refiero a un espectador que apuesta por la cultura, cinéfilo que sabe agradecer proyectos con iniciativa, cuando más bien lo que se hacen son proyectos reiterativos y cansinos en general. De la entrevista también me llamó la atención una puntualización a cerca de que la cultura no es gratuita con estas palabras: “La Propiedad Intelectual genera mucho volumen de negocio y tener ideas es un patrimonio muy importante como lo son las patentes industriales”, apuntó, criticando que exista “una falsa idea progresista de que la cultura debe ser gratis”. Dicho esto dicho todo, la última esencia que le quedaba al cine del país era su faceta de independiente y difusor de la cultura que por lo visto no es lo más relevante para la Academia que ha decidido entrar en el mercado y ponerse a la altura del cine norteamericano pero sin sus avanzados medios tecnológicos, su poder de distribución, marketing e influencias culturales así que nada, ánimo y a ver si vendéis algo…
Comentarios
Deja un comentario