
Después de haber visto Shoot’em Up, tengo claro que es el prototipo de película de acción que a todos nos gustaría hacer cuando teníamos 11 años o menos. Lo curioso es que, mientras a los demás esa sensación se nos pasa con el tiempo, eso no ha sido el caso de su guionista y director, Michael Davis, que al parecer se quedó anclado en la pubertad: tal es el cúmulo de absurdidades que se suceden en pantalla.
Smith (Clive Owen) se ve involucrado en un tiroteo para salvar la vida de una embarazada y su bebé. Aunque ella muere, consigue escapar con el bebé, con lo que pasa a convertirse en blanco de Hertz (Paul Giamatti) y sus secuaces, que los quieren muertos. Para cuidar del bebé, Smith recurre a un prostíbulo en el que trabaja Donna (Monica Bellucci), que también se acabará viendo metida en el lío, mientras Smith intenta averigüar por qué quieren al bebé muerto.
Esto es más o menos la historia, que ocupa aproximadamente unos tres minutos. Lo demás son tiroteos imposibles, toneladas de pólvora y mares de sangre, además de una escena de sexo tan bizarra que podría casi rivalizar con la de Crank.
En realidad, a pesar de que la historia apenas se sostenga, no debería ser ningún problema para una peli de tiros. Más bien yo se lo achaco a que, si tienes a alguien como Bruce Willis en pantalla, sabes que es capaz de sostener la película por sí sólo; sin embargo, cuando pones al frente a alguien como Clive Owen, que el hombre tiene menos carisma que una tostadora, la cosa se derrumba. No voy a valorar sus virtudes interpretativas, que intuyo que se las debía dejar en casa antes de rodar, porque viéndole, entra la duda si lo hace tan mal a propósito o no. Paul Giamatti está a tono con la película, es decir, desbocado, si bien este no es sospechoso en cuanto a talento; y de la Bellucci, lo mejor que se puede decir es que va cumpliendo años con absoluta dignidad (física).
Lo que no se le puede negar a Davis es su capacidad para sorprender al respetable: cuando uno piensa que ha llegado al límite de su asombro, hay una nueva vuelta de tuerca, que a más de uno le hará frotarse los ojos de incredulidad o bien pellizcarse con saña, mucho menos recomendable. Todo se sustenta sobre la base del “más difícil todavía”, y bajo esa premisa circense, la realidad se va retorciendo todo lo posible, en un crescendo continuo, que ha de ser aceptado como viene. Eso sí, es difícil aburrirse, aunque sólo sea por los 86 minutos que dura, y por la cantidad de cadáveres que va dejando el señor Smith a su paso. Y es que la vida de extra no paga…
En definitiva, Shoot’em Up, como bien indica su título, no engaña a nadie, y ofrece lo que promete a manos llenas, si bien necesita de la entusiasta colaboración del espectador para dejarse llevar por un torrente de acción a raudales que transcurre a golpe de rock, y llegar a disfrutar con la sátira/homenaje de un género bastante machacado, aunque Clive Owen no haya nacido para recitar punch lines. “If you want blood, you got it”, que cantan los AC/DC.
Valoración: regular.
Comentarios
Deja un comentario