Sin ánimo de revelar ningún spoiler, aunque no son pocas las ganas que tengo de empezar a comentar la serie, es hora de hacer balance de la polémica temporada. La más corta, con un total de 13 capítulos (el último, como siempre, doble) nos ha mantenido expectantes a lo largo de todos ellos. Aunque parece que pierde fuerza hacia la mitad, más por culpa del parón famoso que por la flaqueza del guión, retoma su ritmo habitual y nos deja con la boca abierta al final de cada episodio. Se plantean nuevas premisas a las que los principales foros ya están dando hipotéticas respuestas. A los que esta temporada no haya conseguido engancharos, dadle una oportunidad, pues promete…
Lo mejor: el magistral uso del flash forward, muy difícil de manejar en la temática de suspense pero si se utiliza bien se convierte en un arma muy valiosa de la que se sirven los creadores de la serie para crear la expectación que la caracteriza.
Lo peor: que se haya parado la emisión a la mitad, dio el efecto de una nueva temporada inacabada.
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