La semana de apertura del novedoso Ciclo Palladium de Cines Yelmo se estrena con Idiocracia (Idiocracy), una película de Mike Judge. Como todo autor independiente que se precie, también se encargó de escribir el guión junto con el oscarizado Ethan Cohen y de producir el proyecto, tarea en la que también están involucrados Elysa Koplovitz y Michael Nelson. Lejos de de ser una obra de arte, el film hizo reír a toda la sala que supo apreciar la sátira de la sociedad moderna que toca temas de lo más comprometidos como el problema medioambiental, la pérdida de valores, la evolución de la sociedad de consumo y la precariedad de la educación.
Luke Wilson interpreta a Joe Bauers, un bibliotecario del ejército que es elegido, por ser un tío de lo más insulso, para un proyecto secreto que consiste en hibernar durante un año en una cápsula. El conejillo de indias femenino que lo acompaña en su estrepitosa misión es Rita (Maya Rudolph), una prostituta elegida al azar por el gobierno. Debido a un error del ejército se despiertan 500 años más tarde y se encuentran con que la sociedad ha cambiado, la gente se ha vuelto idiota, el lenguaje completamente degenerado, todo está promocionado por marcas de refrescos, y el cerebro de los americanos flotando en queso para hamburguesas con lo que Joe se convierte en el hombre más inteligente de la Tierra.
La película esta llena de idioteces descojonantes que esconden una llamada de atención y una invitación a la reflexión, me llamó especialmente la atención el tema del agua, que había sido sustituido por una bebida energética cuya marca dominaba el mercado bursátil, así como la gestión de residuos o más bien la no gestión de residuos que generaron montañas y montañas de mierda esparcidas por toda la ciudad; en el primer caso, no hay nada que decir, nadie se imagina vivir sin agua y esta cuestión lleva acarreando múltiples y serias discusiones en el gobierno y fuera de él durante los últimos años.
Lo mejor: el uso de la sátira me parece una opción acertada frente al documental para defender la idea de ponerle freno a la desatada fiebre consumista y sus no tan especuladas consecuencias.
Lo peor: la necesidad de un enternecedor final con enternecedora música de final, no hacía falta…
Ya se ha publicado el cartel de la próxima película de la realizadora española Isabel Coixet, titulada “La Elegía”. El reparto incluye, entre otros, a Penélope Cruz, Ben Kingsley, Peter Sarsgaar, Patricia Clarkson, Dennis Hopper y Deborah Harry. Del argumento se puede saber bastante, dado que se trata de una adaptación de la novela “The Dying Animal” (El animal moribundo), de Philip Roth. Pero mejor no desvelar nada, por respeto a los que no la hayan leído.
La expectación es máxima, teniendo en cuenta el transcurso de la carrera de Coixet, que arrasó en la correspondiente edición de los Premios Goya con su última película, “La vida secreta de las palabras” (2005). El film, contaba la historia de Hannah, la enfermera, y Josef, el enfermo. Una historia de relaciones humanas, y de cómo ciertas experiencias pueden marcar toda una vida. Desde luego se necesita una sensibilidad excepcional para contar una historia así sin perder la compostura, y Coixet pasó la prueba con nota. Tanto es así que hay quien ya considera al film una obra maestra.
Pero no era la primera vez que nos emocionaba a la vez que nos arrancaba alguna sonrisa. De hecho la carrera cinematográfica de la directora comenzó, tras dirigir algún cortometraje, con “Demasiado viejo para morir joven” (1998), que obtuvo unas críticas y una expectación más bien pobres.
En el 96 regresó con “Cosas que nunca te dije”, protagonizada por Lili Taylor, y donde ya se podía entrever cierto estilo propio. De hecho, en algún trabajo posterior se puede ver algún guiño a esta cinta (como esa recurrencia a las lavanderías).
Su siguiente película fue “A los que aman” (1998), ambientada en el siglo XIX. No captó la atención que se vertió sobre Coixet cuando en 2003 se estrenó “Mi vida sin mí”. La crítica y el público se rindieron a sus pies, con la historia de la joven Ann, que tras saber que sólo le quedan unos meses de vida, decide vivir los días con la máxima pasión y asegurar un buen futuro para sus hijas y su marido. Y ya se sabe que cualquiera podría caer en un angustioso sentimentalismo, pero en este caso, la historia fue contada desde el optimismo de la protagonista, sin dejar de lado inevitables momentos emotivos, debidos a la carga emocional de la historia, y no a trucos sensibleros de la dirección.
Así pues, sólo nos queda esperar hasta el 14 de abril para saber si el trabajo está a la altura de las expectativas. De momento, nos quedamos con el eslogan del cartel para España: “La belleza está en los ojos de quien la mira”.
James Gray ataca de nuevo… y lo hace con su último largometraje La Noche es Nuestra, tercer film en trece años y es que Gray se toma su tiempo pero cuando sus películas llegan a la gran pantalla no pasan inadvertidas. Su debut con Cuestión de Sangre le hizo acreedor del León de Plata en el Festival de Venecia y seis años más tarde La Otra Cara del Crimen compitió en el Festival de Cannes. Han transcurrido siete años desde entonces en los que el realizador neoyorquino de origen ruso ha estado trabajando activamente en el guión y la realización de la película: año y medio escribiendo el guión, nueve meses documentándose, dos años para encontrar financiación y unos actores que estuvieran a la altura de sus expectativas,… esta claro que tiene una paciencia y una disciplina dignas del mismo Coppola para hacer las cosas de manera minuciosa y conforme a sus ambiciones cinematográficas.
La Noche es Nuestra está enmarcada en el Nueva York de 1988 y al contrario de lo que el film aparenta ser: una película de polis de los 80, es más un análisis de la descomposición del núcleo familiar, un tema que por lo visto fascina al autor ya que sus tres obras giran en torno a este. Trata de la relación que tiene Bobby Green (Joaquin Phoenix) con su padre (Robert Duvall) y su hermano (Mark Wahlberg). Bobby Green es un chico que ha crecido en un ambiente nocturno regentando una discoteca donde la droga fluye como en cualquier otra parte del Nueva York de la época, en cambio su hermano ha seguido los pasos de su padre y junto con él destaca en el cuerpo de policía (entendido más bien como una comunidad que como el cuerpo en si mismo tal y como lo conocemos a partir del cine policiaco en general).
En la historia los intereses de ambos bandos se cruzan, los polis tienen que coger a los malos traficantes y por el medio anda atravesado su hermanito: no es tan importante lo que cuenta que CÓMO lo cuenta, es aquí donde el cine de Gray destaca del resto. No va en busca de una idea original, de hecho, no cuenta nada que no haya contado en ninguna de sus películas anteriores. La manera que tiene de contar las cosas con la cámara y más en esta donde le da un estilo viejo para que pareciera que hubiese sido filmada en 1988, las panorámicas verticales de las que hace un uso no precisamente comedido pero que le aportan distinción al film y merman la reiteración de otro tipo de planos. No quería dejar a un lado el papel de Eva Mendes, como el arquetipo femenino de la trama: Gray compara este papel con el que Diane Keaton interpreta en El Padrino en el sentido de que “esta es mostrada deliberadamente desde la perspectiva de los demás”. Es un punto de vista interesante y que igualmente involucra al personaje y justifica su presencia. Hay dos cosas fundamentalmente que han llamado mi atención: por una parte la dirección artística que me parece cuanto menos impecable, muy trabajadas todos los ambientes, la música, los modos de vivir de los rusos y de los policías y sus familias, etc.; y por otra, la fotografía, que da en el clavo con ese look ochenteno pero como decía el propio Gray en una entrevista publicada recientemente, huyendo de los colores pastel predominantes en Corrupción en Miami, que nada tiene que ver con la situación neoyorquina de La Noche es Nuestra.
El hecho de que tarde siete añazos en realizar un film hace que te marques unas expectativas muy altas de cómo va a ser la película y eso en cierto modo puede ser negativo para el espectador y aunque las película nos satisfaga, la sensación de haber esperado más de ella hace nos parezca peor de lo que en realidad es. Creo que este es un fallo que se toma muy a la ligera pero que puede influir en la acogida de la obra.
Lejos de la persona y sus ideologías, los intérpretes en el Cine ponen el Alma a la película. Son muchas las cintas protagonizadas por Charlton Heston que disfrutaban de una planta imponente que a pesar de una interpretación limitada daba a sus personajes el don de la inmortalidad, un don que muy pocos actores en todos los tiempos lo han conseguido; desde El Planeta de los Simios, pasando por Ben-Hur, poniéndose en la piel de El Cid o situando la acción 55 Días en Pekín entre otras.
Heston situó su figura entre los grandes, eligiendo en sus años mozos guiones que tenían buen gancho para la época o le daban a el la divinidad que un actor anhela para sus próximos proyectos. Con Charlton Heston se pierde otro de los grandes, otro mito que su sola presencia engrandecía la escena.
Escena final de El Planeta de los Simios
Trailer de El Cid
El viernes se abrió la 11ª edición del Festival de Cine de Málaga de Cine Español. Este acontecimiento cultural lleva celebrándose desde 1998 con el objetivo de promocionar la industria cinematográfica española y desde entonces ha ido creciendo creando nuevos eventos dentro del mismo para diversificar su contenido en la medida que lo hace el festival. Es el caso de secciones como Territorio Latinoamericano que surge en 2004 y que este año acoge a realizadores de la talla del argentino Eliseo Subiela que presenta No mires para abajo fuera de concurso. Sin duda el evento más atractivo (exceptuando la sección oficial del certamen) es Zonazine donde desde 2003 se dan a conocer las producciones audiovisuales más arriesgadas del panorama nacional. Novedades este año en Zonazine son El Premio Eloy de la Iglesia que reconoce el trabajo de directores noveles que se salgan de la pauta establecida y el rodaje de un serial durante el festival que a su fin será emitido en exclusiva por Internet en el Myspace del festival. Hay sitio también para los documentales, que toman especial protagonismo en esta 11ª edición de la que me permito resaltar El Honor de las Injurias de Carlos García-Alíx, que es conocido por sus obras narrativas y pictóricas pero este documental es su primer trabajo dentro del campo de la cinematografía. No menos importantes son los documentales latinoamericanos que sacan a la luz aspectos de la sociedad que son ignorados (La Santa Muerte de la Mexicana Eva Aridjis y Estrellas, de Federico León y Marcos Martínez; y El Décimo Día, de Gonzalo Arijón). Más de una docena de películas componen el jugoso cartel de la sección oficial que será proyectado a lo largo del certamen hasta su clausura, el sábado 12. Son nueve días intensos de cine español en todos los formatos y categorías donde se dan cita las personalidades más relevantes del panorama nacional. Para más información podéis visitar la web oficial www.festivaldemalaga.com/2008, donde encontraréis la programación las pelis que optan a ser galardonadas, secciones, foros… y el enlace de Myspace.
De impecable se puede calificar la iniciativa que han tenido los cines Yelmo de Oviedo a la hora de planificar un ciclo de películas de autor, en la que a lo largo de casi 4 meses nos intentaran traer las mejores apuestas internacionales, arriesgando por un genero de películas, que aunque es minoritario, lleva a sus espaldas a un publico fiel que sabe agradecer iniciativas de este tipo. El evento, presentado ayer de tarde a los medios de comunicación, tiene grandes películas de cine independiente de los últimos años, entre los que destacan películas de realizadores de la talla de Michael Gondry, David Lynch, Steve Buscemi en su primera incursión en la dirección, Terry Gilliam, Lars Von Trier, un habitual en ciclos de este tipo y alguna nueva revelación no consagrada, aunque no menos interesante que estos últimos directores, como pueden ser Michael Winterbottom o Roger Michell.
Cada viernes un título nuevo que se proyectará durante una semana de lunes a viernes en los pases de 20:00 y 22:00 horas, sábados en matinal y madrugada y domingos en matinal y pase de las 22:00 horas, hasta llegar a los 14 títulos previstos en esta primera edición, con un precio único de 5 € la entrada.
Desde aquí queremos apoyar la iniciativa de los cines Yelmo en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo, que en palabras del propio director regional de Yelmo Cines, Ángel Martín, destaca la importancia de que el Ayuntamiento muestre
una sensibilidad tan notable hacia el cine de gran calidad, apoyando su exhibición ante el gran público en salas de última generación con una doble sesión diaria y a un precio reducido. Estamos ante un gran esfuerzo por dar a muchos espectadores asturianos el cine que están deseando ver
A partir de hoy, viernes 4 de abril, los espectadores de la capital asturiana no tienen excusa para dejarse seducir por las historias más personales de los mejores directores de la actualidad.
LISTADO DE PELICULAS DEL CICLO DE AUTOR